Ellas

Ni Syriza, ni Alexis Tsipras, ninguno me ha llamado para formar gobierno. Ay! Estoy algo más gordita que cuando el maestro Fidias esculpió mi réplica de Atenea Prómacos («la que combate en primera línea»), y quizá ahora no pueda sostener la lanza por la artrosis, pero vamos, esto se veía venir. Yo aún estoy potable para pegar un puñetazo elegante encima de la mesa, sacar unas disposiciones generales en el boletín griego o cargarme poéticamente a un ministro machista. Se venía venir. Vamos, que yo no voy a poder. Seguro que no puedo. Definitivamente, no puedo sino estar en los museos y lugares de culto.
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En la suite.

Reparo pocas veces en quienes comen solos, viven solos, y el acompañamiento hermoso y atrevido de sus rituales.

Somos todos iguales. Todos iguales. Estamos solos.