Desperdiciar las vacaciones

 

Es un síntoma de buena madurez no sentir nada ante trances difíciles. Cuando éramos jóvenes y las vacaciones duraban eternamente (3 meses), teníamos tiempo de sobra para poder desperdiciar días completos sin importarnos. Este año voy a desperdiciar mis vacaciones al tuntún, a lo loco, irresponsablemente, sin raciocinio ni gaveta, y no siento nada de nada. Ay qué mayor estoy!.
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