Tiempo de silencio, sosiego, y espera

 

CUANDO DESPIERTEN
Trata de conservarlas, poeta,
aunque pocas sean aquellas que se retienen.
Las visiones de tu deseo.
Ponlas, medio escondidas, entre tus frases.
Trata de asirlas, poeta,
cuando despierten en tu pensamiento,
de noche o al fulgor del mediodía.
***
Ponlas, medio escondidas, entre tus frases.
Trata de asirlas, poeta,
cuando despierten en tu pensamiento,
de noche o al fulgor del mediodía.

 

(C.P. Cavafis, “Poesía completa”. Traducción: Juan Manuel Macías. Pre-Textos 2015). Un gran poeta y filólogo.
A mi edad, el instinto y naturaleza del deseo son casi irreconocibles.
Pero la poesía -átavica- compensa esta falta de visión y aprehensión.
Tiempo de silencio, sosiego y espera del deseo de vida.

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deseo

Del lat. desidium.

1. m. Movimiento afectivo hacia algo que se apetece.
RAE

Nadie, nada más que marzo

Me cruzo en el autobús de forma habitual con una poeta. Tropiezo en el parque con unos cineastas famosos. Me firman libros en la feria poetas cultos y admirables. Miro sin ser vista. Observo sin ser observada. Padezco varios síndromes, de eso no hay duda.
Deleuze hablaba sobre la pregunta arqueológica, y en su principal obra “Diferencia y repetición”, liquidaba el principio de identidad.
Muy a menudo, casi a diario, me pregunto sobre la identidad, la subjetividad, el yo, el otro. Sobre lo extraña que resulta la existencia cuando no se entiende nada, no se es nadie, a nada estamos convocados ni surgidos y tanto nuestra opinión como nuestros sentimientos son intrascendentes, ajenos a este universo. Constato el hecho de que solo tenemos vida (impulso vital, un hilo de vida) e intimidad -reino solitario-, lo demás es incierto.