De comienzos y finales

“Cuando dos van juntos, uno se anticipa al otro al advertir lo que conviene”
Iliada, X, 220, 222
Una traducción inverosímil:
CANTO X
Dolonia
220 -¡Néstor! Mi corazón y ánimo valeroso me incitan a penetrar en el campo de los enemigos que tenemos cerca, de los troyanos; pero, si alguien me acompañase, mi confianza y mi osadía serían mayores. Cuando van dos juntos, uno se anticipa al otro en advertir lo que conviene; cuando se está solo, aunque se piense, la inteligencia es más tarda y la resolución más difícil.

 

P.S.
Mi versión gratuita de W apenas me deja editar nada potable y sugerente de imágenes. Siento borrar casi todas las entradas, pero dada mi sobriedad exégeta y nula vanidad, y la situación actual del país, no os perdéis nada interesante. Este blog ha derivado es un desastre menor y tolerable. Pido disculpas por mi dejadez.
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Agenda

 

 

Compré en agosto el libro de Esperanza López Parada “Las veces” (editorial, Pretextos) con el propósito de meditar largo y tendido sobre el asunto de fondo que da pie a los poemas. Sin embargo no he conseguido hacerlo. Abro las tapas, leo un poema, lo guardo una y otra vez en la bolsa de la librería Espasa Calpe donde lo adquirí, lo dejo sobre la mesa y aún no lo he leído al completo ni con deleite o sosiego. Es un magnífico libro. Deduzco a mi pesar y con cierta lucidez que no tengo agenda.

La agenda es un préstamo paupérrimo de la vida. ¿Pero, es un préstamo la vida?. Parece que lo es, para no tener agenda.

 

ya nadie quiere nada

Se ha desvirtuado la lentitud de las personas que nada pueden hacer y solo se ha probado la crónica mundana de personas muy móviles que desconocen ese “instante” sin estructura de las relaciones humanas. El futuro es del intersticio, donde se conservan barreras y bisagras. Donde se vive sin nada, sin ser. Porque ya nadie quiere nada, pues existimos hacia atrás, hacia nuestro pasado.