ya nadie quiere nada

Se ha desvirtuado la lentitud de las personas que nada pueden hacer y solo se ha probado la crónica mundana de personas muy móviles que desconocen ese “instante” sin estructura de las relaciones humanas. El futuro es del intersticio, donde se conservan barreras y bisagras. Donde se vive sin nada, sin ser. Porque ya nadie quiere nada, pues existimos hacia atrás, hacia nuestro pasado.
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