el brexit del El País

http://elpais.com/elpais/2017/05/21/opinion/1495402685_402133.html

 

En primer lugar, felicito a Pedro por su victoria pírrica. Un asesinado político que resucita merece mi consideración. Otra cosa será, si podrá hacerse con la criopreservación de un psoe resucitado.
La traición de Susana y el resto del aparato del partido han tenido una elegante venganza.
En cuanto al País, periódico que produce vergüenza ajena en los jóvenes que apostamos con él cuando vio la luz, es ya solo prensa amarilla como la razón.
El país, brexit, por favor.
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mapa sin costado, sin exactitud

 

Este mapa con su celda de ceguera en su trompo alado
Un anillo de taller retórico y pragmático
Que se copia, remeda y exagera
Con parietal cuidado
Donde descansa la debilidad
Con su viejo cetro sobre escabel
La furia es tránsito hacia el adarve
Sin exactitud
Sin fin

 

[3]

He

 

 

He
el atrás de la rueda avara,
soy eso que ves
sé tú mi rival,
usa el trazo de la cerbatana
para que una línea de hielo se clave en la curvatura de la piel
donde quema el anélido pasillo
sin una vidriera clara,
la llania del malentendido todo lo ha enturbiado
 
 
 
 
H
E

Nadie soy, anonimia

 

 

Cuando leo poesía me encuentro en casi todos los autores que escriben bien, este análisis sobre la identidad que nadie tiene ni podrá conseguir nunca, porque no está a nuestros alcance. “Ser poema, coexistir en el verso, borrar el garabato que nos describe”.

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domingo, 17 de enero de 2016

QUITO NUNCA ESTUVO EN ECUADOR

“Y sobre la identidad ¿qué decir? Que nuestro camino va hacia la Anonimia. De nada sirve el nombre en un percal como este, se vuelve un trazo muy fino, casi invisible, algo incómodo, pura descomposición en la podredumbre; un cerco inútil del que salir cuanto antes; una corriente de novedad sin novedades. Pero además, debemos confirmar que nunca tuvimos nombre, siempre seremos l@s nadie, seres sin rostro, un cuadro de Francis Bacon, unos versos de F. Pessoa: “No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo”. Y el deseo de ser considerado como autor/a: no nos engañemos, el literato, el escritor o el intelectual no poseen ninguna presencia social, se trata de un ser al que durante largo tiempo se le ha ido apartando.

Por eso, siempre aprecié la escasa importancia que algunos escritores de la Edad Media daban a la individualidad, al nombre, a la identidad. Una voz sin dueña/o. La pérdida de beatitud de lo nominal. Vivir en el pronombre. Ser poema, coexistir en el verso, borrar el garabato que nos describe. No estoy nada de acuerdo con ese condicional de Borges: “Si (como el griego afirma en el Cratilo)/El nombre es/ arquetipo de la cosa,/En las letras de rosa está la rosa/Y todo el Nilo en la palabra Nilo.” ¿Somos el nombre propio, ese poderoso objeto social? Veo a mis padres, su ilusión por definir a su hija, por identificarla; contemplan mis apellidos, vislumbran su obra carnal. Ahora veo yo la mía, la que siempre fui: Nada. El nombre, nuestro futuro: “No future” nos dijeron los punkis, no se confundieron. Yo he preferido quitarme esas “descripciones abreviadas” como las definió Bertrand Russell. El nombre propio “es un signo voluminoso, un signo lleno de un espesor denso de sentido” nos apuntó Roland Barthes; pero qué sentido, ¿el inculcado? ¿el instruido? ¿el domesticado? ¿Qué ocurre con su capital simbólico cuando se pierde? El nombre propio no constituye una identidad personal absoluta, este hecho lo establece la anonimia y el anonimato. Así que estamos fuera de la convención y lo codificado. Estamos en la reunión de todos los nombres. Estamos en aquello, si se me permite la osadía, de no ser poeta y querer ser poema. Hay más nombres que nuestro nombre propio, ¿quién dijo que este es el verdadero? ¿nuestra familia? ¿nuestros amigos? ¿aquella sociedad? ¿No os parece una tontería identificar nombre con identidad? A veces, para que algo exista no hace falta nombrarlo. En suma, la anonimia resulta una vuelta al origen y por supuesto, la pérdida de la sacralidad del sustantivo patronímico.”

http://juliocesargalan.blogspot.com.es/  J

Julio César Galán/LOS REALES AUSENTES 

Comparto su acertado análisis para mi vida de nadie anónimo.

 

Muñecos quitapesares

Muñecos quitapesares

 

 

 

Eneida, Libro VI [895] Cátedra

“Dos puertas dicen
tiene el país del Sueño, una de cuerno
que abre el paso a las sombras verdaderas;
con brillo de marfil la otra relumbra,
pero por ella envían sueños falsos los Manes a la tierra.

 

XXI. Aria [Apollo]: Con cetra più sonora – 55:37